Degas; La Clase de Danza (1834-1917)
Solo un verdadero maestro puede contarnos sobre Degas con tanta emoción como la que le produce su propio oficio.
Gracias a Gabriel Pabón por este extraordinario texto de su libro compendio, “El Maestro en Cuentos” que les comparto a continuación. Ed. Letra Escarlata, Serie Antologías. (1998)
“En el cuadro de Degas, el anciano apoya gravemente su vida sobre un bastón; las alumnas apenas quieren rozar la tierra con la punta de sus pies. Se pudiera decir que él no camina: reposa. Las alumnas no caminan: danzan. La blancura que exhibe el anciano es producto de la experiencia: las canas. La blancura que exhiben las alumnas es producto de la inexperiencia: el candor. El holgado vestido del anciano cae en pliegues profundos, como arrugas. El tul de las alumnas se levanta vaporoso e indefinido como sus pasos de principiantes. Como Edipo, el anciano ya pleno de sabiduría, tiene tres pies y una vista gastada; como Ícaro, las alumnas quisieran poseer el viejo sueño: remontar laberintos, elevarse, levitar. El anciano es una mirada inmóvil y escrutadora: un esfinge en el momento supremo del examen. Las alumnas son el movimiento, el desfile en busca de un gesto aprobatorio que les prolongue la ilusión. Todo es contraste.
Todo es contraste y, sin embargo, si de algo necesita el grupo de alumnas es precisamente del profesor. Su bastón no apunta hacia arriba como señal de amenaza y castigo, sino que se re-signa hacia abajo, como símbolo de experiencia y apoyo. El grupo se mueve alrededor del profesor…en espera de su mirada y de su palabra.
Tal vez en una pausa el profesor interrumpa el precepto y rememore otros grupos, otras horas, otras danzas. Las alumnas darán tregua a sus cuerpos y rivalidades, y en un círculo, sentadas y expectantes, rodearán al maestro quien, entonces, ya no será más la mirada escrutadora sino un discurrir narrativo, apacible como los remansos de un río cordial y profundo. Tal vez recuerde que alguna vez fue un alumno aguzado por la impaciencia, pero al mismo tiempo frenado por la impericia. Tal vez quiera contar historías de otros maestros, de otros discípulos.
Si el anciano maestro quisiera contar su existencia, su vida sería un cuento…”
Gabriel Pabón Villamizar
Estoy de acuerdo con cierto amigo cuando dice que uno sólo debería llamar maestro a los que tienen el pelo blanco y despelucado.
Experiments suggest that the conscious choice is an illusion, but some philosophers and physicists choose to disagree.
Yo propongo: reconocer la ilusión de la autodeterminación y el libre albedrío.
The illusion of “self determination” As Frank Said, “Try, try, try to separate them, it’s an illusion”
You aren’t able to choose anything. Most of it’s owned by a small number of corporations.
this just means you have to go the extra steps of questioning everything and seeking answers to those questions on your own.
(Source: thinksquad)





